He agrupado en este capítulo, mediante un criterio estrictamente personal, todas aquellas citas que de una manera directa expresan el ideario martiano sobre los principales rasgos que debían caracterizar a una república democrática, trabajadora, equitativa y justa tal y como soñaba debía ser la que se instaurase en Cuba después de lograda la independencia política de España.
Tal y como ocurre en toda su producción política -ya lo hemos señalado- sus opiniones no aparecen en un documento único sino que las va vertiendo en la misma medida en que analiza un hecho o un documento en concreto. De ahí la dificultad y también el peligro de mutilar su pensamiento en aras de entresacar aquella idea en particular.
En el primer epígrafe -con todos y para el bien de todos- he tratado de resumir aquellas ideas que a mi juicio expresan suficientemente esta idea central en el pensamiento martiano que, paradójicamente, es una de las más conocidas y a la vez más incomprendidas de su ideario.
En este sentido quiero destacar la siguiente idea que aparece en la Constitución de la República de Cuba aprobada en 1976: "Artículo 1º. Cuba es un Estado socialista de trabajadores, independiente y soberano, organizado con todos y para el bien de todos, como república unitaria y democrática, para el disfrute de la libertad política, la justicia social, el bienestar individual y colectivo y la solidaridad humana." [1]
Puedo afirmar, parafraseando a Martí, que en ningún momento de su vida dijo, o dejó entrever siquiera, una sola frase que de alguna manera llamase a la exclusión de un solo cubano ni aún de aquellos que lucharon al lado de España en contra de la independencia de Cuba. La idea martiana de "con todos" incluye a todos los cubanos sin excepción y abarca su participación con derecho propio en todas las esferas de la vida social. El sentido que se le da a este pensamiento en la Constitución cubana es antagónico por esencia al expresado por Martí. En la Cuba de hoy existe una dictadura del proletariado a través de la cual un grupo de personas ostentan todos los derechos en detrimento de otros que carecen de los mismos.
En Cuba ha existido, y existe aún en determinadas esferas, discriminación por motivos políticos, religiosos y por la orientación sexual (fundamentalmente hacia los homosexuales) entre otros. Se juzga y encarcela por expresar públicamente ideas diferentes a las propugnadas por el gobierno; se prohíbe la formación de sindicatos independientes al sindicato oficial del gobierno; los obreros no tienen derecho a la huelga; están prohibidas todas las manifestaciones públicas en contra del gobierno; está prohibida la publicación o circulación de obras literarias o artísticas que no respondan a los intereses del gobierno o que sus autores no cumplan este requisito; todos los medios de comunicación de masas (emisoras de radio y de televisión, periódicos, revistas, cines, etc.) son propiedad del Estado y se prohíbe la creación de medios independientes; para acceder a la educación superior o a puestos administrativos de determinada responsabilidad se exige la fidelidad a la línea trazada por el gobierno; no existe la libre contratación de los trabajadores como tampoco existe la posibilidad de viajar libremente.
Hablar en estas condiciones de que en Cuba el Estado está organizado "con todos y para el bien de todos" en franca alusión al pensamiento martiano no es más que un modo burdo de tergiversar su pensamiento y de confundir a quienes quieren ver a su patria regida de acuerdo al ideal martiano por parte de quienes se han adueñado de la "interpretación" oficial de sus ideas. Por último, e independientemente de cuantas consideraciones se puedan hacer al respecto, creo que sólo podremos hablar de república verdaderamente democrática cuando se asuma el siguiente principio martiano: "La patria es dicha de todos, y dolor de todos, y cielo para todos, y no -feudo ni capellanía de nadie..." [2]
Relación de notas.
[1] El subrayado es mío. Ángel Martínez.